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El festejo de la llegada de un bebé es eterno. Sin embargo, la celebración en sí tiene sus orígenes en los países nórdicos del continente. Hoy se lo celebra con normalidad en toda América Latina, con algunas distinciones.
Normalmente lo organizan la madre, hermana o una íntima amiga de la embarazada y el objetivo de ésta es reunir a todas las parientes y amigas para festejar el próximo nacimiento. La idea es brindarle a la mamá un momento de contención y amor para aliviar su ansiedad. El encuentro, que suele realizarse por la tarde con no menos de diez invitados, puede darse en la casa de la futura mamá o de alguna amiga o familiar, durante el 5° y el 8° mes de embarazo.
Todo baby shower tiene su costado práctico. De hecho, las anfitrionas suelen elaborar listas de regalos para facilitarles la tarea de elegir a sus invitados. Además, su celebración admite variantes; algunas mamás prefieren disfrutar de un día de spa, otras festejan con su pareja y algunas desean invertir el dinero en ropa y elementos necesarios para el bebé. En adopciones, son los bebés los que tienen su fiesta de bienvenida.
Por último, el baby shower “Lluvia de regalos” es ideal para las madres no primerizas: apunta a que se les regale lo que todavía no tienen. Al igual que otras celebraciones, el baby shower viene de Estados Unidos, donde se hicieron populares a partir de la Segunda Guerra Mundial, con el famoso baby boom, y volvieron a primer plano el año último, con famosas, Mariah Carey y Nicole Ritchie entre otras. Aunque el hábito vendría de más lejos: hay indicios de que civilizaciones antiguas realizaban encuentros entre mujeres para preparar a la futura mamá. Sin dudas, es un momento mágico palpitar la llegada del bebé, celebrar el milagro de la vida y la bendición de ser mamá.
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